Tratamiento de la gastritis crónica y aguda

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En el artículo a continuación, puedes leer información sobre Tratamiento de la gastritis crónica y aguda. El objetivo de este artículo es mostrar información salud y nutrición con caracter estrictamente divulgativo que no pretende sustituir la opinión de un médico o un profesional de la nutrición. Si tienes algún problema de salud o dudas que tengan relación con este artículo, Tratamiento de la gastritis crónica y aguda, te sugerimos que consultes a tu médico o a un nutricionista.

Gastritis crónica y aguda

Se conoce como gastritis a aquella inflamación que afecta a la mucosa gástrica y cuyos síntomas más frecuentes pasan por un dolor en el vientre, con sensación de ardor, que puede ir acompañado de mareos, vómitos, náuseas... dependiendo de cada persona y de la causa que la origina. La forma de diagnosticar esta patología se basa en una endoscopia que nos mostrará el aspecto del aparato digestivo superior para poder así determinar si se está padeciendo una gastritis y concretar, de este modo, el tratamiento de la gastritis crónica y aguda que corresponda según la dolencia.

Y es que existen diferentes tipologías de gastritis, como puede ser la gastritis aguda o la gastritis crónica. Repasamos algunas de sus principales características y síntomas.

La gastritis aguda en adultos suele ser, generalmente, de carácter infecciosa por helicobacter pylori, una bacteria que aunque se pueda alojar en el estómago de una persona puede no llegar a presentar nunca síntomas. En el caso de que sí los desarrolle en algún momento, esta infección puede terminar derivando en una gastritis aguda o crónica. La ingesta de determinados alimentos o medicamentos, de alcohol o tener grandes niveles de estrés pueden convertirse en otros desencadenantes de esta enfermedad.

Los síntomas de gastritis aguda más frecuentes son falta de apetito, mala digestión de los alimentos, aparición de náuseas, dolor en la parte superior del abdomen, vómitos... o si ya se está produciendo algún tipo de sangrado en el revestimiento del estómago puede llegar a haber heces negras o vómitos con sangre. Otros síntomas que se pueden dar son deshidratación, diarrea, fiebre o dolores de cabeza.

Tipología de la gastritis crónica

La gastritis crónica se manifiesta cuando la inflamación de las mucosas del estómago se prolonga en el tiempo. En este caso encontramos, igualmente, diferentes tipos de enfermedad en función del origen e incidencia en la salud del paciente.

La gastritis crónica superficial presenta, en la mayoría de los casos, los síntomas que suelen considerarse como más habituales en una gastritis, tales como ardor, dolor, náuseas o la aparición de colon irritable. Aunque se aprecien estos síntomas que a priori no parezcan demasiado graves, es importante acudir a un médico que verifique la patología que sufre la persona y establezca el diagnóstico apropiado para ello. Si se trata de gastritis crónica leve el tratamiento principal será, en primer lugar, acordar una alimentación en la que no se ingieran productos que irriten la mucosa del estómago, como puede ser el alcohol, el café, picantes, etc. También se eliminarán de la dieta los medicamentos que dañen la barrera gástrica y se utilizarán otros que nos ayuden a disminuir los niveles de ácido estomacal.

El siguiente paso puede ser la aparición de una gastritis crónica moderada. ¿Qué debemos tener en cuenta entonces? Además de los mismos preceptos anteriormente citados, el tratamiento deberá incluir bloqueadores de histamina H2 para aliviar el reflujo de ácido y otros medicamentos que controlen los vómitos o la aparición de náuseas.

Otra tipología es la gastritis crónica antral, en la que únicamente se ve afectada una parte del estómago, no todo su revestimiento. Puede aparecer por una lesión o tener origen bacteriano, y se debe tratar a tiempo para que no termine desembocando en una gastritis crónica atrófica, quizá el último eslabón de esta cadena, y que surge cuando la pared de la mucosa ha desaparecido total o parcialmente o se pueden ver los vasos sanguíneos de la submucosa.

Tratamiento de la gastritis crónica y aguda

El tratamiento de la gastritis crónica y aguda dependerá en cualquier caso del origen de la enfermedad y del grado de afección de los síntomas que hemos ido desgranando a lo largo de este artículo. Variará si se trata de síntomas como ardores o malestar o ya aparecen heces oscuras o con sangre.

A través de una gastroscopia, el médico podrá acceder y ver el estado de la mucosa y establecer el tratamiento adecuado para cada caso. Para un estudio más certero, será necesario llevar a cabo una biopsia que permita al facultativo obtener la información pertinente para saber qué tipo de gastritis sufre el paciencia, si hay helicobacter pylori que la provoque o alguna otra bacteria, etc.

Según la causa que desencadene la gastritis, por tanto, el tratamiento puede variar. Si la gastritis llega por estrés, se deberá eludir toda situación que lo acelere para evitar complicaciones como hemorragias o problemas internos graves. Si se debe a una infección causada por bacterias se procederá a tomar antibióticos (siempre todo bajo prescripción médica) o en caso de atrofia gástrica se deberá añadir vitamina B12.

Asimismo, el tratamiento de la gastritis crónica y aguda se puede realizar a través de medicamentos, para proteger la mucosa o para neutralizar o reducir los ácidos estomacales, y también con la alimentación, muy importante para que la enfermedad no se agrave, paliar síntomas y contribuir a la recuperación de la mucosa estomacal. Lo más recomendable es comer arroz, pan blanco, verduras cocidas, fruta sin piel o alimentos a la plancha o al vapor. Y eliminar cafeína, alcohol o picantes de nuestra dieta o medicamentos antiinflamatorios. En la prevención se encuentra gran parte del éxito.

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